Un verdadero Drama de la Vida es cuando, después de un día de laburo completo, llegamos a casa y nos sacamos las zapas… para comprobar que huelen como si un animal hubiese vivido allí durante dos años, para luego morir y sufrir la descomposición de sus órganos, que sirvió de abono para un terreno en el que se alimentaron y defecaron nuevos animales. Y todo, en nuestras zapatillas.
Según Trails, la opción más original y barata para eliminar los malos aromas en meter cada zapa en una bolsa chica (o mejor, en un viejo par de medias de mujer) con las piedritas en las hace sus necesidades el gato. Una noche ahí y el olor se habrá ido mágicamente. Para un mejor resultado, podés meterlas en un balde con agua tibia y Oxipower y de paso te quedan más limpitas.
Es claro que todos queremos aparecer lindos y aplicados en una entrevista de trabajo, en los primeros días de un laburo o después de haber metido la pata con algo (por ejemplo, haberle robado unos besos a la hija del jefe en la fiesta de fin de año). Son esos días en los que hay que cambiar la chomba del pingüinito por la camisa y las zapatillas más serias por unos buenos zapatos.
Son también esas jornadas en las que la suerte no siempre nos acompaña y podemos toparnos con un Drama de la Vida: no tener con qué lustrar los zapatos para dejarlos bien brillantes. A no desesperarse, sólo hay que correr hasta la cocina… ¡y agarrar una banana!
Efectivamente, frotar la cáscara de una banana los deja diez puntos. Sólo hay que pelarla,utilizar la parte de adentro de la cáscara y después sacar los excedentes con un trapito. Mi mamá diría “¡Queda bárbaro!”. Miren sino:
Un Drama de la Vida del que nadie puede zafar sucede cuando, justo en el momento en que uno tiene que salir para un casamiento o una fiesta, los zapatos elegidos para tan especial ocasión nos quedan chicos. Tanto hombres como mujeres podemos sufrir de este verdadero desastre, porque a veces los piecitos se hinchan sin razón aparente o los zapatos se estrechan sin que uno pueda saber por qué.
Atentos como siempre a lo que le pueda afectar a nuestros lectores, en AMisPies nos pusimos a investigar cuáles son las posibles soluciones para salir del paso. Así, descubrimos que para The Guardian, la clave es ponerse un par de medias gruesas (o varios pares) y apretar con fuerza los pies en los zapatos. Luego, con un secador de pelo vas tirando aire caliente en las áreas más estrechas, flexionando y extiendo los pies. Aguantá con los zapatos puestos hasta que se enfríen y, en caso de necesitarlo, repetí la operación.
El último fin de semana aprovechamos para reflexionar sobre el orden y sobre cómo guardábamos nuestras zapatillas. Conz las tiene apiladas en su placard. Capitán Intriga y yo somos un poco más ordenados y las guardamos en sus respectivas cajas (salvo las que por una u otra razón no tienen caja)
Después encontramos esta foto (acá) y nos preguntamos “Nuestros lectores, ¿cómo guardarán sus zapatillas?”. No sean vergonzosos y conozcámonos mejor!
Bienvenidos a A mis pies, el sitio de Conz, Capitán Intriga y p.d. alvarez en donde vas a encontrar todo lo que te hace falta para que tus pies sean los más cancheros de la cuadra. Tendencias, lanzamientos, recuerdos de esas viejas zapatillas que marcaron historias y todo lo que tenés que saber de calzado, medias y accesorios.